domingo, 10 de abril de 2011

Hay muchas cosas, que nos gustaría hacer y no hacemos, muchos objetivos antes de los dieciocho, de los treinta, o de morir. Tantas cosas... y tan poco tiempo que me da pena solo el hecho de pensar, el poco tiempo que tenemos para tántisimas cosas
Cada mes, cada semana, cada día, cada hora


Nos pasamos toda la vida buscando las palabras adecuadas que decir en cada instante, y creo que nunca, había encontrado una imagen que definiera tan bien lo que quiero decir.


Queridas fiestas:
Creo que es hora de comunicarles, que me hacéis feliz. También me gustaría que le comunicarais al vodka, que le adoro. Adoro esa sensación cuando lo trago, cuándo lo noto bajar por mi garganta hasta que llega a mi estomágo, y después de unas cinco copas, notar el calor en mi cuerpo, y notar que me estoy poniendo roja debido a esto.
Notar después de unas nueve copas, que ya no soy yo, que ya mis actos no se rigen por mi vergüenza ni por lo que me guste o no, mi cuerpo va solo, camina sin yo mandarle, y hace cosas que yo no quisiera hacer, me encanta notar ese subidón, esa felicidad instantánea y ser tan susceptible en esos momentos.
Gracias querido alcohol, y queridas fiestas por tantos momentos de felicidad.

Nada más que añadir

Susurros, míradas, secretos que solo la arena guarda, sonrisas que quedarán plasmadas para siempre en la profundidad del mar, y tú sonrisa, que quedará para siempre grabada en su retina, en su cabeza, y en ella, que es lo importante.
Ese día llegó, llego más pronto que tarde, eso que tanto ella anhelaba, eso que ella creía imposible. Pero todo fue gracias a él; Él, que supero sus miedos, se dio cuenta de lo que de verdad es el "amor" y de lo que realmente se enamoró, de su interior.
Él era carismático, siempre la hacia reir y sobretodo la apollaba en sus decisiones. Tenía unos ojos en los que ella podía perderse si él la dejara, una sonrisa que transimitía paz y tranquilidad, tenía un "nosequé" que la hacía enloquecer.
Era agradable, simpático, atento y un buen chico. Y sobre todo, y lo único que sabía ella es que detrás de esa apariencia, detrás de ese "guaperas" había una GRAN persona. Ella, sabía solo cuándo le miraba a los ojos, que tenía algo que decir pero que realmente no lo decía.

Ella, sabía perfectamente, que ella no es lo que el quiere, pero el es mas de lo que ella podría desear.

Y tal vez sean diferentes puntos de vista, o es que yo tengo una mente imaginativa, pero donde tú ves un pez, yo veo un mundo, un alma, y una mente que quiere ser libre, que quiere ser querida, y que a su vez, está bien ahí, en su burbujita, donde nadie le puede dañar, solo tú, porque es tuyo, porque cada bocanada de aire que pasa por sus branqueas, depende de tí, así que cuidalo, no le dejes sufrir. Haz que adore vivir en su burbujita, con sus retenciones, y sin libertad, ya que tú estas ahí para hacer que sea feliz, y sobretodo, que no anhele todo eso que un día tubo.